jueves, 18 de julio de 2013

CAJAMARCA TAMBIÉN NECESITA EMPRESARIOS DIGNOS





Por: Marco Arana Zegarra

Mucho se ha escrito y hasta ha habido carga-montones mediáticos contra las autoridades regionales y municipales por su supuesta ineficiencia en el gasto público o las transferencias monetarias provenientes de la renta minera o petrolera en sus territorios. Para esta forma de razonamiento que, por su poder mediático y político, funge de pensamiento único todo está yendo bien: las inversiones, el crecimiento, el comercio. Los que se atreven a cuestionarlo sea para mejorarlo como el prestigioso economista de Harvard Michael Porter o, en la otra orilla, los que buscan cambiarlo, sean de las urbes o de los andes y amazonía no tardarán en ser tildados de “ignorantes, aguafiestas, arcaicos, podridos, perros del hortelano, ciudadanos de segunda, enemigos del desarrollo y hasta enemigos de la patria”, frente a los cuales solo cabe la mano dura y el orden a lo Yehude Simons en Bagua o a lo Oscar Valdez en Cajamarca.

¿Pero es ésta la única vía posible? ¿El crecimiento económico solo depende del mercado y nada tiene que ver con la cultura política, la democracia, los pactos sociales, el consentimiento de los pueblos y comunidades donde se asientan los recursos, la cultura empresarial, las instituciones, el ejercicio de la ciudadanía, la sostenibilidad ecológica del desarrollo, en suma, de una visión de desarrollo del país?

Para el economicismo mercantilista neoliberal sin duda no, y escupirán a la cara y demandarán represión contra los que estén en posición de disenso. Por ello el cuestionamiento más profundo a las políticas neoliberales en el Perú no solo radica en el cuestionamiento a las bases económicas mismas del modelo (economía primario exportadora con altos niveles de concentración de la renta y gran desigualdad) sino también de su carácter ecológicamente depredador y políticamente discriminador y antidemocrático.

¿Cómo abrir caminos de solución en cada una de las rutas posibles? Quiero detenerme solo en una de ellas que está siendo confusamente planteada a partir de la movilización de un sector empresarial en Cajamarca que se está viendo seriamente afectado por la imposición a la fuerza de un mega proyecto minero y la enorme oposición ciudadana que genera. Yanacocha lleva 20 años implantada en la región y, si bien es cierto, ha surgido un pequeño y poderoso sector empresarial local vinculado a esas actividades y que pugna por seguir expandiéndose, también es cierto que lo hace alguna veces levantándose en contra de la misma actividad minera. Lo vimos en Hualgayoc al inicio de la implantación de Gold Fields en que, sin embargo la empresa optó por un manejo comunitario y empresarial más responsable y menos conflictivo en vez de la vía de la corrupción, la amenaza, el chantaje y el garrote como suele hacerlo la desprestigiada Yanacocha, lo cual no quita, sin embargo, que Gold Fields tenga otros problemas relacionados con la desatención del problema del abastecimiento de agua potable a la población y varios reclamos provenientes de los campesinos en torno a la expansión minera y la posible afectación de sus ecosistemas hídricos como es el caso de la laguna Vira Vira y la no solución a los problemas de la contaminación de las aguas por pasivos mineros, muchos de ellos abandonados por anteriores operaciones mineras.

En cambio, en Cajamarca, la relación entre Yanacocha y el empresariado local ha llegado en estos días a tener connotaciones de tensiones lumpenezcas. Empresarios locales denunciaron públicamente que la empresa había establecido una red de testaferros cuyas cabezas serían los propios gerentes de la empresa, sistemas de corrupción para acceder a contratos, contratación privilegiada de servicios de empresas pertenecientes o vinculadas a personajes claves en la región (jueces, fiscales, jefes policiales, algunos comunicadores, alcaldes, mayoría de oenegés, consultoras, etc.).

Igualmente, a viva voce y más aún sotto voce, estos mismos empresarios que manifiestan aspirar a “trabajo para los cajamarquinos sin corrupción” han denunciado la manera cómo Yanacocha ha estado manejando políticamente la Cámara de Comercio a través del Colectivo Cajamarca infestado de impresentables operadores políticos como Luis Guerrero, Emilio Horna, Manuel Becerra y hasta Absalón Vásquez. Como prueba de ello apareció filtrado en medios el “Estado de Ganancias y Pérdidas del año 2012”, donde se da cuenta que su presidente Jorge Vergara, (tan aplaudido por Jaime De Althaus, la Chichi Valenzuela, el grupo RPP, El Comercio y los convenidos “analistas políticos”), durante ese año habría recibido donaciones anónimas por 490 mil nuevos soles, monto superior a las aportaciones de todas las cotizaciones de los asociados de la Cámara de Comercio. Un fuerte grupo de empresarios locales encabezados por Edgardo Malaver y Luis Rosell cuestionaron la rendición de gastos de la Cámara de Comercio por ser poco transparente y no estar justificados convenientemente los gastos. Sin duda, todo un misil al máximo gremio empresarial cuya directiva ató su suerte a Yanacocha para defender a como dé lugar el controvertido proyecto minas Conga y que terminará con llevándose al fondo de algún tajo abierto a la actual directiva.

El antecedente de los conflictos internos en el gremio empresarial puede verse en el “Acta de Acuerdos de Mesas de Trabajo entre los Representantes de los Comités de la Cámara de Comercio y Producción de Cajamarca y la Minera Yanacocha del Día 16 de Mayo de 2013”, en que 18 visibles empresarios cajamarquinos y 14 representantes de Minera Yanacocha firman acuerdos que evidencian la presión de los empresarios por mayor contratación de servicios de “empresas locales”, las que son definidas en el acuerdo 1, acápite 1.2. como “aquellas empresas constituidas en Cajamarca, que tributan en Cajamarca y el 100% de sus accionistas/propietarios califican como cajamarquino” con lo cual se cuestiona el privilegio de contratos que obtienen “grandes empresas no cajamarquinas” (Graña y Montero, Translei, Odebrecht, Sodexo, etc.) y se obliga a la minera a presentar un informe periódico en “el que se analizará la participación de empresas cajamarquinas en los concursos por Yanacocha” así como a la vez los empresarios locales obtienen un compromiso de programa de capacitación denominado “Empresarios Formando a Empresarios” orientado a desarrollar capacidades empresariales, sin compromiso de contratación por parte de Yanacocha. Lo interesante del tema es que se ha puesto en evidencia que los beneficios que la minera habría tenido al empresariado local no son tales y que al menos un grupo de estos se rebela ante el manejo y la cooptación a la que Yanacocha ha estado sometiendo a la Cámara de Comercio. Queda por ver si este proceso traerá la renuncia o el adelantamiento de elecciones internas en el importante gremio empresarial. Igualmente, queda por ver si este grupo de empresarios deciden tener un perfil propio y erigirse en el empresariado moderno de la región, o simplemente continuar siendo la clientela mercantilista y perceptora de migajas que hasta ahora han sido, para lo cual deberían intentar reconciliarse con su principal socio que es la sociedad cajamarquina y no seguir en el guión de Jorge Vergara que reclamaba estados de emergencia, bala, palos y juicios.

La gran pregunta en todo caso es, sí este sector del empresariado local, tendrá la capacidad de erigirse en el empresarial moderno regional que reclame diversificación de la economía para no estar ante los episódicos dramas de despidos inherentes a la minería que trabaja con recursos naturales no renovables; que exija planeamiento ecológico, económico y territorial del desarrollo; que apostará por un parque industrial cajamarquino en base al desarrollo de agroindustria, industria cárnica y alimentaria, bioagronegocios, forestación, agricultura, turismo, artesanía, servicios; así como por derechos laborales para sus trabajadores y controles ambientales eficientes con autoridades no corruptas ni sometibles a los intereses de una de las más cuestionadas empresas mineras del mundo. Bien harían, esos empresarios en fortalecer el gremio empresarial y librarlo de la influencia de políticos y autoridades corruptas o impresentables que hasta la fecha han estado lucrando de la bolsa de las anónimas donaciones. En este sentido, es también fundamental que este grupo de empresarios esclarezca sus relaciones con Rosa Gálvez, ex candidata por el fujimorismo y señalada operadora de Absalón Vásquez. Conociéndolos, como cajamarquino que soy y habiéndolos escuchado en un par de oportunidades, es de esperar que den esas explicaciones y se muestren dignamente como aliados del desarrollo y el futuro de Cajamarca y no de las penurias que le inflinge la irresponsable minera y la imposición inaceptable de su mega proyecto Minas Conga. No es mucho el esfuerzo, solo tienen que aprender de los ronderos y ciudadanos cajamarquinos dignos que no hemos doblado las rodillas, agachado la cerviz ni hemos extendido la mano para canjear los principios y vender las conciencias.


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